1 de agosto de 2011

¿Amar o Malcriar?

Qué difícil es ser flexible con los hijos y a la vez no dejar de poner límites. Esos límites que tanto les descansan y tanto los necesitan. Que van poniendo las piedritas en el camino de su vida, piedritas que les van guiando. Que van formando cuerdas a las que agarrarse, a las que sujetarse cuando no saben qué hacer... Lo ideal es que los límites nos los pongamos cada uno, pero cuando uno es tan pequeñito como para no saber hacerlo, necesita de sus padres y del resto de la tribu para que los vayan marcando.
Pero unos buenos límites son unos límites flexibles, y más en situaciones en las que, como la de la princesa, son un poco especiales. Estamos con los siete sentidos ante cualquier manifestación fuera de "lo normal" ("Normal", ¡Qué palabra!) de la princesa, cualquier emoción que le dañe más de lo esperado en relación con el hecho de que sus papás ya no vivan bajo el mismo techo... Y estamos siendo especialmente comprensivos con ella, dadas las circunstancias... Pero, ¿Dónde la flexibilidad se torna permisividad?
Me hacía hoy esta pregunta mientras la dormía en brazos en el sofá. La he acostado, le he contado el cuento, y al rato, a pesar del sueño que tenía, se ha sentado en la cama mientras decía "Mamá, a bobo no, a "vantar""... Le he insistido, pero he acabado sucumbiendo y durmiéndola en mis brazos dándole mil besos en su cabecita, que huele tan bien, y acunándola...¿Mimos? ¿Vicio? ¿Permisividad? ¿"Te está tomando el pelo"? Según opiniones... Yo estoy tranquila, siento que lo he hecho bien, sobretodo porque he hecho lo que me ha apetecido... 
Pero cuando lo de hoy, se suma a que lleve varias noches que acaba durmiendo en mi cama algún rato, a que use el chupete más de lo previsto...etc...se me plantea en algunos momentos la idea de hasta dónde estos signos son su manera de expresar cómo se encuentra (y debo ser más flexible) ó hasta dónde estoy poniendo en ella mi necesidad de seguridad y afectividad, relajándome con el límite...
No sé, de momento me dejo guiar por la intuición materna, que creo que hasta ahora me ha funcionado, por la sensación de creer que lo estoy haciendo bien, por la energía que siento cuando estoy con ella y sobretodo, dejo que pase algo de tiempo, ya que quizás es la nueva situación es demasiado reciente (no ha pasado aún un mes)... Sin embargo, este pensamiento está rondando en algunos momentos por mi cabeza...¿Hasta dónde? Hasta entonces, yo seguiré besándola todo lo que pueda, impregnándome del olor de su cabecita y haciendo lo que me dicte el corazón, que muchas veces tiene más razón que la propia razón...

Y si me permitís una recomendación, uno de mis libros de cabecera...