Hoy hace YA un año, que mi vida cambió radicalmente.
Que mi vida hizo un punto y aparte para empezar un nuevo párrafo, ni mejor ni peor, simplemente un párrafo distinto (aunque ahora me cueste verlo).
Alguien muy importante en todo este proceso me dijo en su momento:
- "Estate tranquila, con todo lo que habéis conseguido hacer y entender, en dos años estáis limpios de todo esto"...
¿Dos años?, pensé yo. ¿Dos largos y duros años? Buf, me pareció un tiempo interminable. Esa frase me cayó como una losa encima, en vez de animarme, que era su objetivo.
Me pareció que se equivocaría por exceso. Esperaba que se equivocara por exceso.
Y ya nos hemos plantado en el año. Y todavía tantas dudas, tantos miedos, tantas heridas por curar y otras muchas que por lo menos las puedo empezar a mirar sin que me den tanta impresión...
Y qué intenso, y qué duro.
Aun y cuando las cosas muchos días parecen que vayan cogiendo su cauce...
Pese a que las cosas vayan tan bien y pongamos tanto empeño en ello...
Definitivamente presiento que se equivocaba. Pero no por exceso. Empiezo a temer que por defecto.
